Hermana, no gemela, pero sí melliza de "La Caja 507". Enrique Urbizu pienso que es el único director que se ha introducido de lleno en el mundo del hampa de nuestro país, conformado por mafias extranjeras, policías corruptos o caídos en desgracia y otros elementos subversivos. Y lo hace de un modo magistral dejando de lado ese morbo que tan desgraciadamente inunda la filmografía de este país. Tanto "La Caja 507" como "No habrá paz para los malvados" pueden concebirse como partidas de ajedrez donde cada movimiento por parte de los personajes está medido, casa paso grabado, cada tentaviva de avance queda marcada en la retina del espectador. No hay lugar para los sentimientos en estas escenas, no hay un sólo momento de paz, ni un sólo respiro, dejando claro un mensaje que en ocasiones se le olvida al cine español: el mundo es más lógico y cruel de lo que solemos pensar.
lunes 3 de octubre de 2011
No habrá paz para los malvados
Hermana, no gemela, pero sí melliza de "La Caja 507". Enrique Urbizu pienso que es el único director que se ha introducido de lleno en el mundo del hampa de nuestro país, conformado por mafias extranjeras, policías corruptos o caídos en desgracia y otros elementos subversivos. Y lo hace de un modo magistral dejando de lado ese morbo que tan desgraciadamente inunda la filmografía de este país. Tanto "La Caja 507" como "No habrá paz para los malvados" pueden concebirse como partidas de ajedrez donde cada movimiento por parte de los personajes está medido, casa paso grabado, cada tentaviva de avance queda marcada en la retina del espectador. No hay lugar para los sentimientos en estas escenas, no hay un sólo momento de paz, ni un sólo respiro, dejando claro un mensaje que en ocasiones se le olvida al cine español: el mundo es más lógico y cruel de lo que solemos pensar.
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