sábado 28 de enero de 2012

2865

Calor bajo el sol sobre la arena. La piel resplandece mientras se hunde en el desierto. Hay sol pero no hay luz. Los ojos los mantiene cerrados mientras se hunde paulatinamente en tinieblas. Nota su vida pasar ante sí, percibe cientos de existencias transcurrir solemnes en el silencio, como si se trasladase verticalmente hacia una puerta, como si la traspasase y lo único que se distinguiese en la oscuridad fuese su perfil blanquecino y fantasmal sobre él. Bien puede caer el firmamento sobre él que no se inmutará, bien puede vivir todas las vidas de todos los seres que haya habido sobre la faz de la Tierra, que su corazón seguirá vacío y sin materia, y sin sustancia. Un rectángulo, eso es lo que queda del universo, un rectángulo hueco y descarnado, supremo resto congénito de la insolencia del tiempo y del espacio. No hay manera de llenarlo. No hay manera de descifrar su contenido. No entiendo nada, no entiendo cómo ha podido suceder. ¿Es que acaso lo deseábamos? ¿Es que lo íbamos buscando?

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